lunes, 30 de julio de 2012

Cine: The Dark Knight Rises: Las caídas, la ascensión y la vida reflejada

¿Qué tanto puede caer un hombre? Tanto como la profundidad de sus abismos personales, y siempre un poco más. Bruce Wayne y su alter ego, Batman, lo saben perfectamente. El personaje conoce al doble éstas «hondas caídas del alma», no en vano es el “superhéroe” más humano en toda esta mitología: es cierto, carece de ‘superpoderes’ pero lo compensa con una rabiosa complejidad.

Como toda gran mitología, Batman es una reflexión del ser humano y su sociedad hoy día, aquí y ahora, en términos de sus creencias, valores y miedos. En efecto, la trilogía entera ha sido una meditación sombría, brutal, paradójica y espectacular sobre estos tiempos que corren y que, en éste cierre Christopher Nolan corona un viaje que fue del miedo al caos, para llegar al suplicio y un poco más allá.


***ALGUNOS SPOILERS ENSEGUIDA***

Han pasado ocho años tras la batalla contra The Joker y casi se ha extinguido al crimen organizado de Ciudad Gótica (Gotham) gracias a la ley Dent, pero a pesar de éste paraíso terrenal nada parece estar bien, existe una sensación de vacío y de indefensión generalizada. Se pone de manifiesto la afinidad que hay entre el ánimo de una sociedad y el espíritu de su(s) héroe(s).

Y es que, para Bruce Wayne han sido ocho años de dolor: afligido por haber perdido a su gran amor, se apartó de la vida y retiró a Batman de la lucha, ya no siguió como el proscrito protector de la ciudad. Pero han sido ocho años de sufrimiento vano, viviendo y perpetuando una mentira, sabemos que Rachel no optó por él y que Alfred le ocultó la verdad para protegerlo. Igual que el comisionado Gordon erigió una mentira como base de una construcción social, de nuevo hay afinidad entre la vida de la ciudad y la del encapuchado.


Sólo un suceso (no tan fortuito) sacarán a Bruce/Batman de su retiro: hay mucha elegancia por parte de los escritores al hacer que el robo de las perlas de su madre (sí, las famosas perlas del asesinato) desencadene todo. Un acierto de la película y de la trilogía entera, es que se apoya de una manera admirable en el universo del cómic, pero lo lleva a otro nivel en la ficción para hacer que se sienta más real. Por eso, las reflexiones que hace la película son tan actuales y poderosas,enseguida algunas de las tantas que encierra el film.

Toda identidad, toda nación se crea a base de mitos, se construye con símbolos, de ahí su valor; símbolos que frecuentemente son amoldados, de ahí su debilidad. Pero hoy vivimos una paradoja: por un lado, los grupos humanos requieren de esos símbolos para mantener cierta cohesión; sin embargo, esa misma sociedad parece ya no estar dispuesta a aceptar construcciones oficialistas, pero tampoco puede soportar la verdad tan fácilmente, como la desmitificación de mesías, héroes históricos (como Villa por decir algo, o) como Harvey Dent.


El villano de la película sabe aprovechar espléndidamente ésta ruptura. No sólo demolerá el cuerpo de la ciudad sino su espíritu para acabarlo desde la raíz, tal como quiere hacerlo con Batman/Bruce Wayne, y de nuevo tenemos de manifiesto la analogía entre ciudad y héroe.

Después de la notable creación de Heath Ledger se veía realmente difícil que un antagonista pusiera en jaque a Batman igual que The Joker (un personaje casi perfecto), pero Nolan lo logró acumulando villanos y situaciones adversas; ya no es del todo cierto que tu héroe es tan grande como tu villano: como en las mejores películas sobre box, ahora el héroe es tan grande como las veces que logre remontar su caídas.


Y caídas tiene muchas el murciélago, una de las más importantes es el enfrentamiento con Alfred. De hecho, Michael Caine le pone el acento dramático y emocional a la película, con líneas que impactan:

Desde ese “Maybe its time we stop trying to avoid the truth and let it have its day” y el “You are as precious to me as you were to your own mother and father. I swore to them that I would protect you, and I haven't.” hasta “I won't burry you. I buried enough members of the Wayne family”, pasando por el “I never wanted you to come back to Gotham. I always knew that there was nothing for you here except pain and tragedy” y el contundente “Getting real tired of your shit, Master Wayne”.

¿Y qué padre no ha dicho esto mismo a su hijo al ver que su vida se va a la mierda? La película hace patente que, Bruce Wayne ha estado obsesionado con la muerte de sus padres por demasiado tiempo, y no ha sabido reconocer que ha tenido uno todos estos años. Luego está el hecho que no acepte la verdad sobre Rachel (alusión personal) y que en ese momento, a pesar de que, se da cuenta que su universo está hecho sólo de ruinas continué aferrado a esa creencia. Ese “Goodbye Alfred” final que pronuncia con el eco de la soledad total precipitará su caída completa… nadie como uno mismo para destruir su vida ¿a poco no?


Es preciso, honrar la calidad de las actuaciones: con sendos nocauts Michael Caine eleva el nivel, Morgan Freeman está impecable, Gary Oldman cumple como siempre propagando la culpa y la acción, Joseph Gordon-Levitt está a punto de robarse la película, y entre todos estos tiburones blancos Anne Hathaway como Selina Kyle (Gatúbela/Catwoman) no se pierde y le aporta otra clase de sensualidad al personaje favorito de todos, tiene un peso específico y una visión particular del mundo, su “móvil” refleja el mal de este tiempo donde la sobra de memoria a veces es un estorbo para la rendeción.


Por su lado, la película permite a Christian Bale trabajar a su(s) personaje(s) desde muchos ángulos y lo hace convincentemente, el matiz de la voz está muy bien y logra una evolución notable con y sin máscara, transmite «lo fatal y lo inquietante». Marion Cotillard también lo hace espléndidamente, sobre todo con eso giro final que ni el más pintado de los expertos batmanólogos se esperaba. Finalmente está Tom Hardy como Bane, no desmerece, al contrario, hace una creación original del rompehuesos. Es hora de hablar del mal… del mal activo, nunca del mal necesario…

Creo que no se ha hecho mucho hincapié en la calidad de los villanos, creo que son más, mucho más siniestros que The Joker/El Guasón como personificación del mal pretendía introducir la anarquía…“Introduce a little anarchy. Upset the established order, and everything becomes chaos. I'm an agent of chaos. Oh, and you know the thing about chaos? It's fair!”… pretendía jugar el juego de los contrarios, éstos no… de hecho, ya no se trata de dominar Ciudad Gótica o 'conquistar el mundo' sino de acabar con él, acabar con todo… para nuestra desgracia refleja la tesis terrorista tan extrema como moderna. La película posee un verdadero ánimo Apocalíptico y no “inocentadas de calendario”.


Ya no se trata del enfrentamiento del bien y el mal (el cual nunca se dio en la trilogía en éstos términos “puros”) o del orden versus el caos, sino de la existencia contra el peor de los nihilismos. La lucha es porque la existencia sea posible y es una pelea entre iguales. Por eso Bane funciona muy bien, porque es la contraparte (visible) del caballero de la noche, forjado en el mismo crisol, sabe cómo contrarrestarlo, lo atacará en donde le duele, quebrará su cuerpo y quebrantará su espíritu y al final, la muerte será un favor. De la otra fuerza obscura, la fuente del mal, sólo traeré a la mesa una cita de Jean Rostand: “El altruismo es a menudo un pretexto”.

Bane y ésta otra fuerza obscura son siniestros, tuercen conceptos para destruirlos, no en vano la voz de Bane es como la de un altavoz, como aquel que hace propaganda, así transgrede  la esperanza a favor de la desesperación y la noción de libertad individual a favor de la “República de la gente de Ciudad Gótica”. Y aquí NO me desmarcó de la reflexión política que tiene la película. Si Savages era una palmadita en la espalada para los nuevos revolucionarios y pseudo–indignados: The Dark Knight Rises les abofetea dos veces.


Cuando «el individuo» es borrado entonces la “gente” (the people)— el “pueblo bueno”— se instaura como la base de la legitimación de los tiranos, ya puede ser mediante las urnas o, como en éste caso mediante una supuesta “revolución” conducida por el instrumento de la liberación de Ciudad Gótica, el mismo que la demuele, la sitia y quiere destruirla…

Me gusta la justificada desconfianza que los Nolan le dan a este “ente social inasible” que es el pueblo. Si en la primera le dan a las personas (ojo personas, ya que tenían un rostro identificable) el valor de resistir el desgarramiento social que quiere provocar The Joker, en ésta muestran la inconsistencia de la “masa informe” que sigue a éste mesías que ofrece la total libertad para hacer lo que quieran… por ejemplo, ir a saquear las casas de los “de arriba”.

Gran crítica a la deriva populista y es que, el populismo sobre todo hoy con una careta y un lenguaje de izquierda organiza un discurso de odio contra los ricos, que sin importar por qué lo son, deben ser condenados bajo la visión simplista de que todas las élites están corrompidas (son la “mafia del poder”) y merecen ser aniquiladas, por ello la “nueva República” no  tiene un jurado sino un sistema condenatorio en nombre de la gente de Ciudad Gótica, para qué demonios sostener instituciones que garanticen los mínimo derechos si el pueblo habla directamente. Así que la escena de los saqueos y la de la “corte” son fundamentales para entender el alcance de la situación ante la ausencia de, y nunca menor dicho, las fuerzas del orden.


Es bestial que, en medio de este “paraíso de civilidad”, de ésta gran esperanza de libertad, vive la muerte inminente, la aniquilación total.

Pero, si como dije, hay un paralelismo entre la vida de Ciudad Gótica y la del héroe es previsible que: si héroe se salva a sí mismo salvará a su mundo, o bien, si salva a su mundo se salvará él también. ¿Y cómo salvarse? Recuperando ese poder perdido, el miedo. The Dark Knight es notable al devolverle su falibilidad a Batman, hay que hacer del miedo un aliado, resignificarse en lo que es importante, levantarse otro día para luchar. En este sentido, la metáfora es poderosa llena de épica y mística: ascender desde éste útero–foso que es una espiral de caída y elevación, ascender renacido, sin el hambre de muerte, vuelto a la vida… no en vano es el foso de Lázaro: levántate y lucha un poco más.

Las escenas finales son trepidantes, lo que se espera para una gran ópera moderna: enfrentamientos, acción, momentos álgidos, giros de tuerca y un final que te engaña por completo, no me digan que no.


Hablaba de la elegancia de los escritores al hacer que el robo de las perlas de la madre de Bruce desbocarán su regreso, pero fueron más allá en la elegancia, al permitir que una reliquia del pasado le abriera la puerta al futuro y a una realización vital. Para decirlo fácil, el final me encantó. Cierra bien ésta espiral de fuego y no traiciona el espíritu de la propia cinta: hacer de Batman un símbolo que cualquiera, cualquiera pueda ser.

Sin temor a equivocarme es la película del verano y trascenderá fácilmente la temporada, sin duda es la mejor película hollywoodense en lo que va del año e inaugura oficialmente la temporada de los Oscares. No sé si la Academia tenga los arrestos necesarios para reconocerla y nominarla como se merece, porque desde siempre la trilogía ha sido muy obscura y esto a la Academia no le gusta mucho, y por los acontecimientos ligados a su estreno en EE.UU., pero debería estar y en varias categorías especialmente en la de guión y dirección, y por qué no mejor película.


Queda mucho que decir de The Dark Knight Rises y reitero: es una grandísima película, más grande de lo que se sospecha, Nolan como un verdadero artista puso capas de negro sobre negros para lograr una profundidad inaudita. Me quedo con el «segundo final», el del sueño de un padre, con todo ya sabemos que éste mundo es menos inocente que antes y que, en medio de los días felices como un sol, pende una preciosa espada de Damocles.

Enrique López T.

miércoles, 25 de julio de 2012

El último tren llega

El último tren
llega.

Lleno de cosas importantes,
pero desatendidas.

Plataforma #3.

Es una gran experiencia viajar en el tren
que no ha de volver al cauce del tiempo:
aún como carga o alimento
(nunca como pasajero en primera)
ni soñarlo.

Incluso las estaciones pueden moverse en tren
con un solo boleto desgastado…

les explicaré luego si es que sobran segundos
para  despedirnos desde el surco del andén.

Ahora quizá sean las 5.
Da lo mismo.

Estoy pronto a irme o a llegar.

Aún no conozco la diferencia real
que haga desatinar al guardagujas.

El sonido es largo
y baja
por el torrente de los ojos,
asciende
y se clava como un dolor
sin fuente,
para lo que apalanca,
se hace nudo en la garganta,
más arriba
se hace polvo, resucita,
sonríe
al final,
canta.

Andén 7 por favor.

Estoy viajando de polizón,
provisionalmente,

con el orgullo del cansancio
puesto en cada valija,

casi en tercera defensa
de mi título mundial
como el canalla más grande
de su historia personal.

Por una vez nada podría salir peor.

No soy la velocidad.
Soy el último tren
en llegar.


Enrique López T.

lunes, 23 de julio de 2012

Cine: Algo sobre Valiente/Brave y el «rígido» Destino


Con Valiente/Brave, la más reciente película de Pixar, literalmente hay que clavarse en la textura: es un festín de grabados, telas, superficies, entramados, suavidades, asperezas, niebla, maderas, vegetación, agua, fuego, ojos y almas… La demostración suprema de la calidad de la animación es la cabellera escarlata de la protagonista (Mérida) y la cola y crin de su caballo (Angus) ondeando al viento a toda velocidad. Realmente el logro técnico es impresionante.


Pese a todo, su verdadera victoria es que mantiene a las hordas de niños (las escuelas de verano han tomado por asalto los cines) calladitos, atentos y entretenidos: el flujo de la acción es constante con momentos que van de lo álgido (con las batallas) a lo conmovedor (con los encuentros), pasando por lo humorístico (cortesía de la presencia masculina). En conclusión, es una buena película.
Y hay que clavarse en la textura de otro modo:

***Algunos spoilers enseguida***

Sea coincidencia o no, Pixar tiene por primera vez a una mujer como protagonista y le entra de lleno al terreno de (su compradora) Disney, es decir, a la tradición de las princesas en la “era moderna”. Según una experta en estos temas: Mérida es una princesa rebelde como Ariel (La sirenita), en contacto con la naturaleza como Pocahontas, dispuesta a la aventura como Rapunzel y con un notable manejo de armas como Mulán, por mencionar sólo algunas princesas recientes. Es decir, se inscribe en ésta inercia.


Sin embargo, la misma experta me hizo notar que la originalidad puesta por Pixar radica en que, Mérida es la primera princesa que no está enamorada, hay tres pretendientes pero ningún “príncipe azul”, más que el clásico final feliz quiere su auto–afirmación, su auto–determinación por ello contiende por su propia mano; en este aspecto es el reflejo de la figura femenina actual.

Y para seguir clavados en la textura, enseguida tocó algunos puntos dignos de comentar:

Me impresiona que persista el encanto por la realeza y  la magia (incluso con un giro corporativista en ésta película), muchos programas de televisión y productos de la cultura pop actual, tienen este mismo epicentro: estamos frente a la revancha del Medioevo en plena época de auge tecnológico.

Del mismo modo, hay una fascinación por la imagen de la princesa en un papel ambivalente: primero, es quien debe conservar una tradición (tal como lo dice la Reina Elinor) pero también es quien debe romper esos mismos paradigmas. Y ésta paradoja también refleja el espíritu femenino “contradictorio” de hoy día. Ambas perspectivas se enfrentan, hasta que logran un equilibrio, cuando madre e hija se entienden mutuamente. Buena parábola.


En éste aspecto, la película es notable: equilibra muy bien el deseo por la libertad personal en el plano del libre albedrío y por otro, la libertad que supone hacer lo correcto en bien del grupo (reino en este caso).

Pero a pesar de ésta lectura “sociológica”, para mí el gran tema es el Destino.

Sin ser una heroína trágica Mérida está obligada a la reparación del “mal” que provocan sus actos. Sin tener el toque de lo “fatal” (de lo que debe cumplirse inexorablemente) al pelear por su libertad está consiguiendo el triunfo del “potencial” amor romántico, es decir, de una forma personal del cumplimiento de su destino como princesa.


Así, la idea de destino le permite a Pixar, igual que a los griegos de la antigüedad, pensar la existencia individual en el marco de un cosmos, de una ley, de una tradición. Y la paradoja se vuelve a hacer presente, Valiente/Brave me dejó sentimientos encontrados:

“Cambia tu destino” dice su lema, pero la película parece sugerir más allá de los créditos finales que el destino es tenaz, puedes torcerlo un poco pero no demasiado… al final te alcanza… como en el poema de Octavio Paz: da un rodeo y llega siempre.

El destino vive, indefectiblemente, en aquellos caminos que tomamos para evitarlo.


Pero también está la certeza de que, cuando la heroína, el héroe (especialmente en las tragedias) y en general cuando el ser humano lucha contra su destino, ese poder que lo sobrepasa tremendamente y que es malicioso y tiende trampas y engaña, se enaltece la libertad y el espíritu humano.

El destino es tenaz pero no absolutamente inflexible, se le puede vencer momentáneamente. Incluso en las derrotas se puede salir ganando al mejorar esa parte de Fortuna que “nos corresponde”.

Finalmente, al ser una fuerza el destino es conquistable.


Enrique López T.

martes, 17 de julio de 2012

Otra de vaqueros

Tan de prisa ha caído la sangre
que no tuvimos tiempo de dolernos
el dolor no nos tocaba a nosotros…
y sólo nos saludó
al pasar rápidamente
en su viaje de retorno a Yuma.

Un cuerpo cayó indefectiblemente…
es la ley, dicen.

La muerte es ley dondequiera.
Pero sospecho que no es el final, 
tampoco el principio,
simplemente secuelas de dudosa calidad
empecinadas.

Así que nos retiramos con la certeza de que
no hay paz.

Otra vez somos lo que nunca fuimos:

una pequeña luz sobre los mismos ocasos.

Un ruego.
Un adiós.
Un quizá.
Y nada más.

La alforja se quedo vacía desde el primer disparo.

Retornamos entonces a las mismas ceremonias del silencio
bajo el ala de un sombrero que sabe a arena y a lluvia,
a cielos sin un Dios a quien pedir,

porque Dios es sordo
y cabalga las grandes llanuras solo

Algo deberá. Es un outlaw.

Al final llegó la razón, como llega la caballería,
en el momento más contra-álgido
cuando por nuestros ojos escurría la desesperación:

[Caballería de una sola alma, una sola sombra]
...
Hacer películas es el peor juego que he conocido,
porque es como la vida,
un despropósito de proporciones épicas…
y las películas de vaqueros
tampoco nos salvan
el último día,
que llega la muerte.



Enrique López T.

jueves, 12 de julio de 2012

Inutilidad

No sirve de nada
trepar las calles vacías a gran velocidad para huir.
No sirve de nada
tapiar puertas y ventanas para detener el mañana.
No sirve de nada
refugiarse en las cosas pequeñas y sencillas de la vida.

También es  inútil dispararse en la sien:
dos, tres, mil veces…

todavía te aferras a la esperanza…
todavía recuerdas
el sabor de su piel.


Enrique  López T.

martes, 10 de julio de 2012

Narra (17): Spoilers

– Entonces sabe o no sabe cómo era el auto…

– Era un coche viejo. No sé mucho de autos, o casi nada, como podrá darse cuenta. Pero sé que era un auto gringo, uno de esos viejos lanchones, cuadrado, con una cajuela larga, tanto o más que la proa si se le puede llamar así al frente de los coches. Eso sí, recuerdo que era negro y tenía unos spoilers…

– ¿Eso es todo?

– No. Aunque empezaba a hacer óxido en las salpicaduras, bueno… al menos en las del lado izquierdo que fue el lado que vi, en general se veía bien cuidado…

– ¿Y eso cómo lo sabe?

Pues por lo limpio, no tenía ni rastro de la lluvia de ayer en la tarde, no estaba opaco o chorreado como el suyo.

– Mmmmh…

Ahora que lo pienso bien, era casi igual que el coche que tiene Clint Eastwood en esa película donde toma a su cargo a un chino y le enseña a trabajar, a ir a la peluquería, a ligar  Ya sabe, esa donde al final…


Enrique López T.

jueves, 5 de julio de 2012

Gritos en la lluvia

A la niebla le nació un cementerio.

Todos los días paso a su lado,
amarillo y planetario su rostro,
cansado,
sin hacer esquina con las horas
ni migas con el estruendo.

Necesito hacer que llueva.
Necesito llover.

Hay un cementerio en mi camino.

Todos los días paso, sin querer verlo,
y no pienso en la muerte
más que cuando me sorprende

en la sala de cine,
y me deja descubierto el lado izquierdo
para siempre…

nada es irreparable pero todo es fatal.

Necesito gritarle a la lluvia.
Necesito lloverle a gritos a la vida.

No somos polvo, no somos ceniza,
somos sombras
que pasan frente a los cementerios,
somos
gritos perdidos en la lluvia.


Enrique López T.

martes, 3 de julio de 2012

Prosopon (2): H.W. Phylow

De H.W. Phylow se sabía poco: que le gusta beber el vodka tibio, comer “strudel” de carne, caminar bajo la madrugada, sobre todo en días de invierno... y leer los periódicos atrasados.

Sabemos otras cosas pero son sólo rumores que han construido la leyenda con sombrero de apostador que, a diario a la misma hora, pasa calmosamente frente a los escaparates de “Scarpia” la carnicería, de “Scala” la tienda de abarrotes, de “Solga” la sastrería y de “Scho” la última peluquería del país con certificado del rey, para desembocar en el bar “Stregna” del que es propietario.

Esto también lo sabemos, que le compró el negocio con todo y botellas de coñac centenario al viejo O’Gorman, que exactamente 14 días y 8 horas después murió precisamente en el momento que Niney le entregaba su boleto en la estación de autobuses del pueblo. 

¡Qué lástima! No pudo ver ni el mar de oriente que tanto anhelaba, ni lo bien que quedó su viejo bar con esos ventanales que le dan un aire casi religioso. Da gusto beber ahí, y muchos preferimos venir aquí que a la iglesia a confesarnos.


Enrique López T.