Como toda gran mitología, Batman es una reflexión del ser humano y su sociedad hoy día, aquí y ahora, en términos de sus creencias, valores y miedos. En efecto, la trilogía entera ha sido una meditación sombría, brutal, paradójica y espectacular sobre estos tiempos que corren y que, en éste cierre Christopher Nolan corona un viaje que fue del miedo al caos, para llegar al suplicio y un poco más allá.
***ALGUNOS SPOILERS ENSEGUIDA***
Han pasado ocho años tras la batalla contra The Joker y casi se ha extinguido al crimen organizado de Ciudad Gótica (Gotham) gracias a la ley Dent, pero a pesar de éste paraíso terrenal nada parece estar bien, existe una sensación de vacío y de indefensión generalizada. Se pone de manifiesto la afinidad que hay entre el ánimo de una sociedad y el espíritu de su(s) héroe(s).
Y es que, para Bruce Wayne han sido ocho años de dolor: afligido por haber perdido a su gran amor, se apartó de la vida y retiró a Batman de la lucha, ya no siguió como el proscrito protector de la ciudad. Pero han sido ocho años de sufrimiento vano, viviendo y perpetuando una mentira, sabemos que Rachel no optó por él y que Alfred le ocultó la verdad para protegerlo. Igual que el comisionado Gordon erigió una mentira como base de una construcción social, de nuevo hay afinidad entre la vida de la ciudad y la del encapuchado.
Sólo un suceso (no tan fortuito) sacarán a Bruce/Batman de su retiro: hay mucha elegancia por parte de los escritores al hacer que el robo de las perlas de su madre (sí, las famosas perlas del asesinato) desencadene todo. Un acierto de la película y de la trilogía entera, es que se apoya de una manera admirable en el universo del cómic, pero lo lleva a otro nivel en la ficción para hacer que se sienta más real. Por eso, las reflexiones que hace la película son tan actuales y poderosas,enseguida algunas de las tantas que encierra el film.
Toda identidad, toda nación se crea a base de mitos, se construye con símbolos, de ahí su valor; símbolos que frecuentemente son amoldados, de ahí su debilidad. Pero hoy vivimos una paradoja: por un lado, los grupos humanos requieren de esos símbolos para mantener cierta cohesión; sin embargo, esa misma sociedad parece ya no estar dispuesta a aceptar construcciones oficialistas, pero tampoco puede soportar la verdad tan fácilmente, como la desmitificación de mesías, héroes históricos (como Villa por decir algo, o) como Harvey Dent.
El villano de la película sabe aprovechar espléndidamente ésta ruptura. No sólo demolerá el cuerpo de la ciudad sino su espíritu para acabarlo desde la raíz, tal como quiere hacerlo con Batman/Bruce Wayne, y de nuevo tenemos de manifiesto la analogía entre ciudad y héroe.
Después de la notable creación de Heath Ledger se veía realmente difícil que un antagonista pusiera en jaque a Batman igual que The Joker (un personaje casi perfecto), pero Nolan lo logró acumulando villanos y situaciones adversas; ya no es del todo cierto que tu héroe es tan grande como tu villano: como en las mejores películas sobre box, ahora el héroe es tan grande como las veces que logre remontar su caídas.
Y caídas tiene muchas el murciélago, una de las más importantes es el enfrentamiento con Alfred. De hecho, Michael Caine le pone el acento dramático y emocional a la película, con líneas que impactan:
Desde ese “Maybe its time we stop trying to avoid the truth and let it have its day” y el “You are as precious to me as you were to your own mother and father. I swore to them that I would protect you, and I haven't.” hasta “I won't burry you. I buried enough members of the Wayne family”, pasando por el “I never wanted you to come back to Gotham. I always knew that there was nothing for you here except pain and tragedy” y el contundente “Getting real tired of your shit, Master Wayne”.
¿Y qué padre no ha dicho esto mismo a su hijo al ver que su vida se va a la mierda? La película hace patente que, Bruce Wayne ha estado obsesionado con la muerte de sus padres por demasiado tiempo, y no ha sabido reconocer que ha tenido uno todos estos años. Luego está el hecho que no acepte la verdad sobre Rachel (alusión personal) y que en ese momento, a pesar de que, se da cuenta que su universo está hecho sólo de ruinas continué aferrado a esa creencia. Ese “Goodbye Alfred” final que pronuncia con el eco de la soledad total precipitará su caída completa… nadie como uno mismo para destruir su vida ¿a poco no?
Es preciso, honrar la calidad de las actuaciones: con sendos nocauts Michael Caine eleva el nivel, Morgan Freeman está impecable, Gary Oldman cumple como siempre propagando la culpa y la acción, Joseph Gordon-Levitt está a punto de robarse la película, y entre todos estos tiburones blancos Anne Hathaway como Selina Kyle (Gatúbela/Catwoman) no se pierde y le aporta otra clase de sensualidad al personaje favorito de todos, tiene un peso específico y una visión particular del mundo, su “móvil” refleja el mal de este tiempo donde la sobra de memoria a veces es un estorbo para la rendeción.
Por su lado, la película permite a Christian Bale trabajar a su(s) personaje(s) desde muchos ángulos y lo hace convincentemente, el matiz de la voz está muy bien y logra una evolución notable con y sin máscara, transmite «lo fatal y lo inquietante». Marion Cotillard también lo hace espléndidamente, sobre todo con eso giro final que ni el más pintado de los expertos batmanólogos se esperaba. Finalmente está Tom Hardy como Bane, no desmerece, al contrario, hace una creación original del rompehuesos. Es hora de hablar del mal… del mal activo, nunca del mal necesario…
Creo que no se ha hecho mucho hincapié en la calidad de los villanos, creo que son más, mucho más siniestros que The Joker/El Guasón como personificación del mal pretendía introducir la anarquía…“Introduce a little anarchy. Upset the established order, and everything becomes chaos. I'm an agent of chaos. Oh, and you know the thing about chaos? It's fair!”… pretendía jugar el juego de los contrarios, éstos no… de hecho, ya no se trata de dominar Ciudad Gótica o 'conquistar el mundo' sino de acabar con él, acabar con todo… para nuestra desgracia refleja la tesis terrorista tan extrema como moderna. La película posee un verdadero ánimo Apocalíptico y no “inocentadas de calendario”.
Ya no se trata del enfrentamiento del bien y el mal (el cual nunca se dio en la trilogía en éstos términos “puros”) o del orden versus el caos, sino de la existencia contra el peor de los nihilismos. La lucha es porque la existencia sea posible y es una pelea entre iguales. Por eso Bane funciona muy bien, porque es la contraparte (visible) del caballero de la noche, forjado en el mismo crisol, sabe cómo contrarrestarlo, lo atacará en donde le duele, quebrará su cuerpo y quebrantará su espíritu y al final, la muerte será un favor. De la otra fuerza obscura, la fuente del mal, sólo traeré a la mesa una cita de Jean Rostand: “El altruismo es a menudo un pretexto”.
Bane y ésta otra fuerza obscura son siniestros, tuercen conceptos para destruirlos, no en vano la voz de Bane es como la de un altavoz, como aquel que hace propaganda, así transgrede la esperanza a favor de la desesperación y la noción de libertad individual a favor de la “República de la gente de Ciudad Gótica”. Y aquí NO me desmarcó de la reflexión política que tiene la película. Si Savages era una palmadita en la espalada para los nuevos revolucionarios y pseudo–indignados: The Dark Knight Rises les abofetea dos veces.
Cuando «el individuo» es borrado entonces la “gente” (the people)— el “pueblo bueno”— se instaura como la base de la legitimación de los tiranos, ya puede ser mediante las urnas o, como en éste caso mediante una supuesta “revolución” conducida por el instrumento de la liberación de Ciudad Gótica, el mismo que la demuele, la sitia y quiere destruirla…
Me gusta la justificada desconfianza que los Nolan le dan a este “ente social inasible” que es el pueblo. Si en la primera le dan a las personas (ojo personas, ya que tenían un rostro identificable) el valor de resistir el desgarramiento social que quiere provocar The Joker, en ésta muestran la inconsistencia de la “masa informe” que sigue a éste mesías que ofrece la total libertad para hacer lo que quieran… por ejemplo, ir a saquear las casas de los “de arriba”.
Gran crítica a la deriva populista y es que, el populismo sobre todo hoy con una careta y un lenguaje de izquierda organiza un discurso de odio contra los ricos, que sin importar por qué lo son, deben ser condenados bajo la visión simplista de que todas las élites están corrompidas (son la “mafia del poder”) y merecen ser aniquiladas, por ello la “nueva República” no tiene un jurado sino un sistema condenatorio en nombre de la gente de Ciudad Gótica, para qué demonios sostener instituciones que garanticen los mínimo derechos si el pueblo habla directamente. Así que la escena de los saqueos y la de la “corte” son fundamentales para entender el alcance de la situación ante la ausencia de, y nunca menor dicho, las fuerzas del orden.
Es bestial que, en medio de este “paraíso de civilidad”, de ésta gran esperanza de libertad, vive la muerte inminente, la aniquilación total.
Pero, si como dije, hay un paralelismo entre la vida de Ciudad Gótica y la del héroe es previsible que: si héroe se salva a sí mismo salvará a su mundo, o bien, si salva a su mundo se salvará él también. ¿Y cómo salvarse? Recuperando ese poder perdido, el miedo. The Dark Knight es notable al devolverle su falibilidad a Batman, hay que hacer del miedo un aliado, resignificarse en lo que es importante, levantarse otro día para luchar. En este sentido, la metáfora es poderosa llena de épica y mística: ascender desde éste útero–foso que es una espiral de caída y elevación, ascender renacido, sin el hambre de muerte, vuelto a la vida… no en vano es el foso de Lázaro: levántate y lucha un poco más.
Las escenas finales son trepidantes, lo que se espera para una gran ópera moderna: enfrentamientos, acción, momentos álgidos, giros de tuerca y un final que te engaña por completo, no me digan que no.
Hablaba de la elegancia de los escritores al hacer que el robo de las perlas de la madre de Bruce desbocarán su regreso, pero fueron más allá en la elegancia, al permitir que una reliquia del pasado le abriera la puerta al futuro y a una realización vital. Para decirlo fácil, el final me encantó. Cierra bien ésta espiral de fuego y no traiciona el espíritu de la propia cinta: hacer de Batman un símbolo que cualquiera, cualquiera pueda ser.
Sin temor a equivocarme es la película del verano y trascenderá fácilmente la temporada, sin duda es la mejor película hollywoodense en lo que va del año e inaugura oficialmente la temporada de los Oscares. No sé si la Academia tenga los arrestos necesarios para reconocerla y nominarla como se merece, porque desde siempre la trilogía ha sido muy obscura y esto a la Academia no le gusta mucho, y por los acontecimientos ligados a su estreno en EE.UU., pero debería estar y en varias categorías especialmente en la de guión y dirección, y por qué no mejor película.
Queda mucho que decir de The Dark Knight Rises y reitero: es una grandísima película, más grande de lo que se sospecha, Nolan como un verdadero artista puso capas de negro sobre negros para lograr una profundidad inaudita. Me quedo con el «segundo final», el del sueño de un padre, con todo ya sabemos que éste mundo es menos inocente que antes y que, en medio de los días felices como un sol, pende una preciosa espada de Damocles.























