martes, 30 de agosto de 2011

Nómina (7): Moritur et obitur

1.- Cuando sea posible pasa las estaciones sin ver, que la muerte no se confunda en tu paso, ni con tu camino.
2.- Ese silencio sólido y dúctil que se desmorona al tacto sólo es necesario cuando necesitas dar un grito.
3.- Ser inocente es un proceso de olvido, parecer inocente es un trabajo de mero convencimiento.
4.- Hay un precioso vacío que acecha tras el futuro, pero ten cuidado que no te sorprenda ilusionado.
5.- Esto es tan poco real como pensar que existes en verdad y que puedes obrar milagros por pura maldad hacia ti mismo.


Enrique López T.

martes, 23 de agosto de 2011

Scientia (10): Cátedra (3): Amor Platónico.

– Profesor Mairena, una pregunta…
– Diga Señor López…
¿Por qué diantres estudiamos a Platón si esta es una clase de física cuántica?
Porque Platón tuvo una genial intuición, y tenía más razón que otros filósofos, incluyendo a Demócrito, Leucipo y los demás atomistas.
Quiere decir que Platón estaba más cerca del concepto de materia y de su estructura… ya que las porciones de materia no son hechos físicos sino «Ideas».
¡¡Hombre! Es una buena explicación! Pero yo más bien me refería al «amor platónico», ese que se debe poner en acción cada vez que uno, no alcanza a comprender nada de estas monsergas…


Enrique López T.
;¬)

sábado, 20 de agosto de 2011

Extra (2): Derrotero

Te soy sincero y recorro a nado el camino.

Miramos desde acá la horrible medialuna 
y los senderos que desde su corazón salen.

Siento de repente todo el silencio.

Vasto cielo inmóvil:
tu derrotero eres tú mismo.

Pero lo que yo quiero decirte cariño, 
nada tiene que ver con la fiesta de los felices, 
ni con la pastura de septiembre
a las puertas de los dioses 
que murieron de olvido,
lo que yo quiero decirte es llano y simple
y ocupa todo el volumen de los corazones cansados
y todo el hemiciclo de las nubes.

Pero tú ya lo sabes: ¿Para qué te lo digo?


E.L.T.

martes, 16 de agosto de 2011

Diario (1): Nieve

2 de Marzo. Salimos a cazar, temerosos de los peligros que la obscuridad multiplica. De noche una ventisca nos sorprendió… fue un acontecimiento muy feliz y afortunado. La nieve se acumuló bajo los arbustos y finalmente tuvimos agua limpia para beber. El capitán pudo encender una pequeña fogata con algunos troncos y maleza, a fuerza de fricción y algunos rezos. Jonson sacó de sus alforjas una hojita de hierbabuena seca que tenía atrapada en su Biblia y entonces, tomamos una buena infusión que nos hizo sonreír y hasta cantar. Sobró para la mañana siguiente, pero bebimos en silencio, atónitos, Beck encontró rastros de dos venados que iban rumbo al noroeste. Casi al atardecer alcanzamos a uno, realmente magnífico. Tras varios días horribles al fin tuvimos una buena racha.


ELT.

sábado, 13 de agosto de 2011

Nómina (6): Long play

1. Bartók produce nebulosas porque rompe el romanticismo, y porque incluso la luz tarda en llegar un instante.
2. Instante parecido a la eternidad que aletea entre las paredes de una herida o en el surco voraz de un disco de acetato.
3. Al acariciar una cicatriz es posible producir música, más un ‘gis’ que es la radiación de fondo de nuestros placeres y nuestras penas. Al menos, eso supongo.
4. Pero el curtido corazón del enamorado lo sabe, empíricamente; por eso atesora cierta música que al herirlo, lo cura… o viceversa.
5. Esto se aplica, incluso, para la música de Béla Bartók. Todo, incluso lo patético, es Allegro bárbaro.



E.L.T.

martes, 9 de agosto de 2011

Narra (13): El erizo (1)

No es mi intención acumular pretextos para caer apaciblemente en la suave pila de los colchones pudorosos de sus camas mugrientas. Ni tampoco justificarme usando las argucias del discurso romano, carezco de toga y de ejércitos a la puerta. Ni mucho menos es mi intención confesarme con ustedes… porque —y estarán de acuerdo conmigo— a fin de cuentas, quiénes son ustedes… ya no digamos para condenarme, sino para opinar con prudencia o no, sabiendo lo que pasó, si es que algo pasó realmente.

Podrán juzgarme, es verdad, de hecho es lo menos que espero de ustedes, no quiero tratar de ningún modo con débiles mentales, pero hasta ahí. No consentiré que den otro paso más acá, advierto esto muy seriamente, mis puños siempre están listos para recibir alegre y airadamente a quien, luego de pesar y medir, calcular y analizar, conciliar y de ensamblar su débil opinión sobre mí y mis actos, intente lanzar censura o sanción ensalivada, desde la lomita de las irresponsabilidades kantianas.

Y es que los conozco, me habla directo la vileza de su mirada, su víscera maloliente, su reloj de bilis negra, la glotonería de sus curiosidades y las celdas suntuosas de su hipocresía. Los conozco, los he visto devorar a los suyos, vivos de preferencia, a punto de caer más abajo de sus rodillas, todavía cuando alargaban sus manos pordioseras en busca de misericordia fermentada, pedían y sólo recibieron rabillos de ojos y espaldas, y burlas e indiferencia, la peor de las monedas sin tipo de cambio conocida.

Además, habiendo estudiado la física de materiales, incluso de aquellos que forman en hileras de afán las almas más rastreras, sé que hasta el acero más fuerte se viene adentro, cede, ante la presión social ante sus procedimientos de lástima y cardumen. Sé que es suficiente con que me miren con ternura de madre  suicida, o con reproche de hijo fantasma —por algunos días—, para que yo, el peor de todos, confiese crímenes que se cometieron con alfarería terciaria, incluso antes de la crueldad de mi nacimiento.

No caeré en su trampa. Soy en demasía otro. Ni les daré la mano para que se tomen el pie, el zapato, el pantalón, la camisa, el organismo entero. Ni expondré mi rostro impenetrable para gusto de sus fiscalizaciones de geómetra calumniador de inocentes, si es que los hubiera. Tan sólo, y sólo si quieren les mostraré el caparazón labrado de mi alma más externa, que como toda buena energía conspicua tiene su primera capa de agujas, golpes, maldiciones y señas obscenas; su segunda capa de comprimidas mallas de carbono y filibustería; y su tercera hecha de un valemadrismo hermoso como un gato cimarrón de ojos rubios o un filósofo estepario de cojera obvia.

Si tengo culpa de algo, sin aceptar nada y negando nada, es la de haber permitido que esto saliera a la luz azulina de sus cacharros estúpidos y de sus cuchicheos de arroba. Ustedes como todos los envilecidos por la comunicación en todo lugar, a toda hora creen que secreto es sinónimo de crimen y de pecado, pero se equivocan…

Hedgehog Art 2

 Enrique López T.

martes, 2 de agosto de 2011

DeuxSang(1): Nudo

¿Quién mira la aurora?
          Hoy comprendí que la vida hila fino,
¿Quién altera su trayectoria?
          y que la muerte suelda con autógena,
¿Quién acepta llevarla a cuestas?
          y más allá que Dios conoce todos los finales,
¿Quién se atreve a tocarla otra vez?
          y entre esto que el diablo bebe martinis secos,
¿Quién puede sobrevivir así para siempre?
          en conclusión que todo huye ebrio y permanece atado.


E.L.T.