martes, 31 de mayo de 2011

Capricho (9): Provenzal

Pero debes saberlo antes de continuar:
vivo noches y días de felicidad bestial…
soy un ciervo malicioso que sonríe
entregado a sus fantasías,

soy un faisán que desea morir
en el sabor de tus pasiones.
¿Qué otra cosa se puede ser contigo
sino un pequeño dios que cae
para vivir eternamente?



E.L.T.

martes, 24 de mayo de 2011

Versus (1): La entrevista (1)

— ¿Cómo definirías tu apostolado artístico?

— ¡Vaya! No voy a responderte. Ni siquiera puedo intentarlo. No me mires así, no sé a qué te refieres o mejor dicho sí que lo sé. Eso de “tu apostolado artístico” es muy presuntuoso. ¿Qué fregados es eso? Suena a algo sobrehumano, y hasta donde sé no tengo “discípulos”, ni “discurso”, ni “misión divina”, no es mi “labor” convencer a nadie de nada, yo sólo hago películas, malas películas por cierto, y es como hacer cualquier cosa.

— Sin embargo, ya me respondiste...

— Sí, pero por la mala, picándome la cresta y así no vale. Es como si yo te preguntará ¿qué se siente ser un reportero tan falto de ingenio y un tipo tan mamón? ¿Ves? Si tuvieras dignidad responderías con un madrazo, pero no, eres demasiado civilizado, te crees tu propio cuento de corbatita y micrófono, así que tratarás de sacar la vuelta, de alegar algo a tu favor, como yo lo hice ahorita, porque la trampa es irrodeable, porque el café no está tan malo, porque uno siente cierto cariño por sí mismo o porque le prometiste a tu madre no pelear más, y mucho menos con la “gente de la prensa”. Esas preguntas ve y hácelas a Reygadas, a mí no. Se acabó…



Enrique López T.

martes, 17 de mayo de 2011

Vitae (1): Perdedor

Amo ganar, esa es la verdad. No sólo por el sentimiento de superioridad sobre lo fatal, o la revancha contra mí mismo, o por la alegría infantil que me procura casi siempre, sino por el hecho de hacer una cicatriz… nunca en la memoria… siempre en el olvido.

Sin embargo, son las derrotas las que me entregan tu mejor caricia, la más íntima, la más verdadera, y eres más bella cuando me miras creyendo que de verdad estoy perdido. 

Por eso cuando, habiendo ganado por 2 o 3 goles de diferencia y habiendo dado un paseo al equipo contrario, me preguntas con mucha dulzura «¿Cómo te fue?» prefiero decir de vez en cuando: «Perdimos».


;¬)
Enrique López T.

martes, 10 de mayo de 2011

Capricho (8): La muerte

Entre ella y yo,
la nada;

que aún si no está vacía, merecería estarlo.

Hay siglos acumulados que no sirven para nada.
Entre tanto la sangre se queda sin palabras. 

Y me alegro como un enorme carrusel de circunstancias dolorosas

reconozco en todo esto el juego que la muerte practica
a intervalos y deshoras.

Nunca han servido las palabras sino para hacer un mal retrato del todo
para repetir viejas fórmulas
y frases de perro,
y de pulgas amaestradas.

Nunca nos sirvieron las palabras,
un parasiempre no significa nada en sus labios

y la eternidad es una mala jugada,
una treta deshonrosa de los calendarios.

Por ello mayormente:

brindo por este mundo y por el otro, 
y por la infinidad de mundos entre éstos 
y por los cuidados maternales que no da la muerte...

Es a lo sumo, 
el temible vuelo de un ángel que no sabe de misericordia
pero sí de planeación estratégica.

Es a lo sumo, 
el detestable vuelo de una mariposa que no hace tormenta
sólo bate amargura y decepción en sus alas.

De ella lo único cierto es que es una batalla eterna, 
preciosa... 

dolorosa...

ingrata...


Enrique López T.

martes, 3 de mayo de 2011

Scientia (8): La presión de la luz

Descendiente del gran Piotr Nikoláyevich Lébedev que descubrió experimentalmente la presión de la luz sobre un sólido, el físico Piotr Antón Lébedev, su tataranieto, no ve llegar la suya.

Experimentos ha tenido muchos, notables por su audacia y por el potencial para “cambiar la física como hoy la entendemos”. Pero sólo ha tenido fracasos, y aunque se consuela pensando que sus resultados de una u otra forma beneficiaran a la Ciencia, íntimamente desea un gran y sonoro éxito que retumbe en las páginas de las revistas y en los noticieros.

Un día su tatarabuelo se le apersona: «No es que tus hipótesis estén mal planteadas, tus cálculos errados o que no utilices correctamente el método científico, no tienes éxito porque no estás enamorado…»


Enrique López T.