viernes, 31 de diciembre de 2010

briNdis

La copa limpia del cielo se ensucia con huellas de una tristeza grisácea.
Pero no se confundan, yo estoy feliz y me acompañan las Furias.
Visto por capricho y por querer salir de lo mismo, un tuxedo blanco.
Y los mismos zapatos deportivos de siempre, no tengo otros taaan elegantes.
En realidad no tengo otros.

Tomo una de las copas vibrantes de champagne.
La alzo como si orará para dedicarle a ella, la de siempre, unas palabras.

No escucho qué le digo, pero apuesto que fue algo lindo.
Algo que le gustaba oír de mí, que en realidad eran pocas cosas.

Dejo la copa sin beber nada, aún no llego a esos firmamentos laicos.

Dirá usted que mi cordura es una maldición post-moderna.
Y no se equivoca, no tengo sitio sobre ésta, sobre cualquier mesa.

La santidad salvaje y la bestial helada me hacen ausentarme un poco.

Simplemente extraño su presencia como una prosa fuerte y magnífica.

Ya no diré nada de sus ojos que encuentro en cada habitación vacía.

Ya tampoco me asomo por la ventana esperando un milagro extemporáneo. 

Ni la música de las fenestras calles suena a Nino Rota.

Lo que sí hago es orar, alzar la misma copa y decirle sin que lo sepa:
«Asa–Nisi–Masa»

Salud. Es sólo que ya lo ven, éste año las Furias juegan con mi alma
como si mi corazón fuera un rojo y viejo trapo, que trae suerte si lo queman.


Enrique López T.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Bosque (2)

Me vestí de gala para el banquete que algunos dioses ofrecían.

Realmente no sé cómo me invitaron:
soy un simple animal
que roe sus pensamientos,
y que adora sus heridas.

Pero rechazarlos hubiera sido una falta de respeto
y no suelo enfurecer a los padrinos de la mafia cósmica.


Enrique López T.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Naufragio (2): Escafandra

Te hablo desde cielos cercanos, 
desde mis azules más violetas,
desde el anzuelo echado
y desde las redes tan rotas, 
como el saco de la riqueza.

Te hablo desde la escafandra 
que se necesita para vivir contigo,
y desde el suicida que hay 
que ser, de veras para no hacerlo,
renunciando al portento.

Entonces te hablo
pero no me escuchas, 
caracola de sueños
estás sorda, 
escoges la adulación de los mares fantasmas
como buena sirena que eres
por sobre el puerto seguro de Añoranza.

No quiero ver el naufragio
que los mares sin duda entregan,
sólo caminar por esta franja de tierra
que se va perdiendo en la niebla.


Enrique López T.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Naufragio (1): Rinocerontes

solamente los finales 
y algún rinoceronte
tendrán misericordia 
hoy

es así

tampoco se trata de llorar
se trata de golpear el alma
de la casa vacía
para que la vida nos abra

hay una barca ardiendo
a la espalda del tiempo
la muerte se viste de gala
alguien inventa la aspirina

de cada naufragio sonoro
me toca la supervivencia
y el deber de contarlo
como una locura

todos necesitamos
misericordia
y que nos abran
y que nos den aspirinas

que perdonen nuestra locura
amar y morirnos de alguien
eso se necesita

y sobrevivir al naufragio
como los dioses
sobre su mirada 



Enrique López T.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Del mito (1)

Casi ya no, pero sí…
todavía, a pesar de todo…

una naranja por corazón he de ponerme 
para amarla como merece,
anticipando guerras…

en otro tema
ya no pido milagros, 
me los acabe en un suspiro queriendo remendar 
las heridas naturales que el tiempo siembra, 
para cosechar héroes de gran talento…

a mitad de la lucha con el acorazado
supe que no era ese héroe,
que más bien era la bestia mítica
condenada a morir

para gloria y tragedia
de los que como yo,
tampoco saben amar
como debieran
a sus destinos.



Enrique López T.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Bosque (1)

Bosque talado. El diablo en una botella…cantando.

— Busco sin encontrar lo que perdí.
— (No has perdido nada, te abandonó porque eres imposible).
— Persisto en encontrar, entonces. La respuesta es por supuesto que la amo.
— (Lástima que no haya pregunta que de valor a tu hexagrama).

Como el cazador apostado en un recodo
del bosque talado, así me siento sin ella. 

El diablo por supuesto, sigue cantando en su botella.


Enrique López T.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Indiscreta

Una yegua a todo galope salta la luna y pierde una costilla, 
cómo evitar pensar que la luna es una trampa sangrienta.

Un perro sueña con terciopelo alrededor de su alma,
cómo evitar saber que el frío es un terapeuta asesino.

Un muerto embauca a cien mil poetas vivos con un recuerdo,
cómo evitar asomarse por la ventana y gritar "mátenlo". 



Enrique López T.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Varadero (fragmento)

Edificios que se tragan al sol,
16 horas de gentil amor 
y profundidades de centeno.

Ando en voz alta por la cuerda del tiempo
desatadas las amarras del último pesquero
ya no sé dónde voy a parar.

¿Quién sabe dónde ando yo?

La Tierra es una mala jugada de Stevenson, 
el Cielo el mejor cuento de Chéjov.

Lo que quiero decir es que sigo interesado
en ella, de cualquier forma,
que la amo
pues nadie como ella estremece los pensamientos
que tienen en la mano
maletas maltratadas
y máquinas expendedoras de sueños.

[...]




Enrique López T.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Entre dos extrañas

Que los invisibles hablen con su voz de profeta,
que se distingan por las verdades que callen;

porque por encima de las apariencias,
por encima del libro de las ilusiones,
de las bestias que empujan al mundo
y del uso de los placeres,
incluso contra las probabilidades impuestas...

aún tenemos corazón y nos arruina,

y nos acomoda tremendas madrizas

(que nadie recordará ayer,
ni al poco rato,
ni aparecerán en las sumas teleológicas
que los descendientes destruyan),

todo para no regresar a los rituales del vacío,

para no fumar el humo de pulmones gastados,
morderse las uñas, 
inventar juegos tristes,
escribir las mismas cartas,
contar chistes de los años cincuenta, 
maldecir en otro idioma menos romance...

todo para desahuciarse en las películas de Kurosawa,
o leer a Cioran con un pan de dulce,
o clavarse agujas hipotéticas
llenas de la última sonrisa de mayo...
pudriéndonos.

Todo para no poder
sino para que tener que vivir solo, 
con el único traje negro que sobrevive,
transitar la noche de los locos,
servir en un pesquero miserable,

o presentar libros que nadie leerá por gusto

o ante todo, perderse como Marcello
por la vía salaria, 
batalla de Veneto,
incendiario billete de lotería;

todo por ganar fama y cosechar sirenas
ahí donde se ama el deterioro
de los cuerpos en los cuerpos,

todo por dormir tranquilo
entre dos extrañas 


y mirar los naranjos, 

y mañana
contárselo a los seguidores que pago
religiosamente,
miembros de este orbe que como a mí
nada les importa
sólo sus líos de corbata, 
sus callejones equivocados,
sus chismes de cocina,
su ficticio show de títeres sin mano,

y de efigies sin alma...

vaya ya vamos llegando...

y debo hasta la desnudez que ella trae puesta;

sirvan mandar la cuenta
al hospital más cercano.


Enrique López T.

martes, 14 de diciembre de 2010

Capricho (4): Bondad fría

Si veo tu nombre sobre el invierno
prometo acariciarlo dulcemente,
aunque el odio que tienes contra mí
me muerda y me contagie.

Si ves mi nombre bajo primavera
húndele un cuchillo en el pecho
haz con él un coágulo de sangre,
queda corazón, 
aunque no quisiera,

ten la bondad de matarme 
definitivamente
pero usa el cuchillo
no el frío de tu mirada.



Enrique López T.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Eucalipto

Cuento más de treinta y tres mil piedras,
en el cielo las parvadas de pensamientos
rondan como sombras de eucaliptos.

¿Qué hago yo aquí contando piedras?

¿Qué hago yo aquí sabiendo que eucalipto
viene del significante griego "bien resguardado" 
por la forma de la yema de sus flores,
puños amenazantes, violentos?

Recuerdo que salí del departamento 
muy temprano
con las cosas que pude cargar,
sin ganas de volver,
como si fuera inminente el naufragio
desde dentro del espejo,
un tótem viviente y absurdo.

Su respiración me oprime los pulmones,
su techo presiona mi pensamiento,
sus paredes atolondradas se agitan
hacia un horizonte indeterminado
donde el silencio
es un punto sin retorno.

Es una suerte que haya encontrado eucaliptos,
devastan y debastan su corteza para los locos
y son expectorantes también de la soledad
a la que le gustan los paseos de domingo.
Enrique López T.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Capricho (3): Geometría 1 (fragmento)

En la delimitación exterior de tu cuerpo,
en la superficie que no puede besarse sin deformación,
en la curva generada por el movimiento,
ahí,
ahí te amo yo.


ELT.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Cuerda floja

Extraño la casa vieja, aunque nunca fue mía. 

Extraño sus ventanales sucios por el polvo cósmico congregado en secreto durante décadas, destiñendo lo que antes fue alegoría y ahora decadencia. 

Extraño su amplio jardín sin ataduras de follaje central, que nunca fue mío a no ser por la sombra que proyectaba como un roble derribado y en llamas. 

Extraño su doble estacionamiento para el sol de mediatarde que sobra decir nunca fue mío, excepto por los días de invierno. 

Lo extraño todo. 

O ¿será que éste pequeño departamento me ciñe como el pensamiento de un equilibrista? 

 
Enrique López  T.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Letanías del anochecer

La noche obscura del alma
es una luz escarlata, chispeante, orgullosa...
que viene por el pasillo de las formas
y las posibilidades infinitas.

Pues aunque es triste la condena de cada hombre
que cruza la noche,
el sol morirá mucho más tarde 
que la humanidad que aguarda en ésta maleta.

El mañana espera como una mujer hermosa
dispuesta a matarte 
y a morir a tu ritmo de ángel caído
de demonio desesperado.

Tampoco se muere solo, 
tan sólo se muere...

Como un coro que espera la retirada
el mundo nos acompaña,

pero el mundo se levanta de nuevo
y eleva otra vez
su cruel canto de farsa.

Ten la seguridad!


Basta!



Enrique López T.

Capricho (2): Maleza.

Si tan sólo el corazón fuera como el tiempo que fluye sin dejar heridas... 
pero no, no es posible, 
el trabajo del suicida rubicundo es dejar cenizas de un fuego sordo, 
polvo de un ayer inmediato, 
maleza seca de un jardín frío que a cada instante
se va olvidando. 



Enrique López T.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Nómina (5): Pesquero.

1. Tengo en mis manos un libro nuevo, recién llegado de no sé donde.
2. Un libro, y es la primera vez que nombro este monstruoso artículo, que me duele... no por su contenido sino por lo que representa en la escala de imposibilidades.
3. Siempre hace falta que algunos gramos de simple materia te recuerden que el ya–nunca existe.
4. Lo acomodo entre las cosas que de algún modo me matan, son tantas y me sonríen desde tierra.
5. Pero esto constituye para el marinero que soy ahora, una victoria sobre las sirenas.


Enrique López T.

martes, 7 de diciembre de 2010

Capricho (1): Cumbancha

La bilis de la que dispongo
generacionalmente
hace ríos, 
ríos que van hacia arriba 
si estás abajo,
hacia un mar elevado 
de rabietas y caprichos;
y me río,
me carecajeo
de esta sapiensal forma
de caerme a pedazos, 
de caer en la trampa
que yo mismo
he puesto.


Enrique López T.

lunes, 6 de diciembre de 2010

no sé qué (1)

yo ya no sé nada; 
hagan el favor de entenderme:

las máquinas nos tienen de rodillas;
los ángeles se postran ante los hombres;
el amor se pudre de tan sólo nombrarlo;
la esperanza es vil divisa de cobre;
el olvido es la lana tibia que nos desgarra;
el frío es el único puerto de la alegría que queda;
la felicidad es un fantasma de otras tierras;
los viejos se diluyen cuando leen en el tren;
los trenes ya no existen;
ésta mañana de diciembre amaneció inundada de no sé qué.



Enrique López T.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Sin laureles

Regresamos a casa 
con las ropas manchadas

pasto, sangre, 
gritos, sonrisas,
fango, lágrimas...
sintiendo cada uno
una fatiga distinta,

un dolor variado,
un distinto fracaso,

memorias, golpes,


el deseo de haber hecho más

o hecho menos

(no teníamos causa
nunca nos sentimos...
guerrilleros)

nuestra sombra sostenía
lo que quedaba
calcetas abajo,

moretones abajo,

lo que la lluvia había dispersado
por miedo,

lo que había quedado a deber
por la sanción del rojo
y el uso del campo,

como si los sueños tuvieran dueños,
viejo "oldtrafford"

a veces regresábamos
alejados de nosotros mismos

culpables
e inocentes

otras, 
las más (modestamente)

abrazados por la Victoria...
brindando...

pero sin laureles.



ELT.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Instantáneas (1): Solar

Alcé la mirada al cielo, la luz se mecía en su contorno de sal. 
Alcé también el alma (al menos la mitad), y de subida me alcanzo el perfume de la fe que no es de incienso o de mirra en pequeñas cajas estofadas, sino del oro de las naranjas aún en sus cunas, sino de la tormenta solar del algodón de azúcar.

SDO (NASA) / AIA consortium.


Enrique López T.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Boleto sólo de vuelta: La moda

A veces, cuando frente a la televisión apagada veo lo que queda de mí pienso que en un momento dado, en cierto episodio de lucidez, bajo cierto signo de facilidad y en algún rincón de mí nacerá un naranjo... y que puede que florezca y dé tigres, y hojitas, y pequeñas tazas con horrendas flores lilas para que ella tome “té”, está de moda… 

Otras veces cuando enciendo la televisión para aburrirme pienso que ya está pasando, tiemblo como en una fiebre sin alta temperatura, escucho el crujir de los bronces y me palpo el alma para saber la hondura de sus ramas y la pesadez de su sombra, pero no, únicamente es la muerte que me toca el hombro y me guiñe un ojo, que dizque que para que no olvide (lo que ya he olvidado).

Sería emocionante que me naciera un árbol. Para ello como a todas horas naranjas, incluso con las semillas que amargan un poco la noche y su economía de fronteras. Ojalá pasara. Así con un árbol en mí, con tigres feroces protegiendo los dinteles, incluso con hojitas duras que guardan espinas (que tienen por oficio críticas de teatro), tendría el pretexto ideal para no acompañarla a tomar “té” con sus amigas...



Enrique López T.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

El error es mío

Pregunto por sus ojos 

¡y qué crueldad! todos callan
(dicen que no resistiría la verdad)

¡y qué locura! todos me hablan del clima 
(del calentamiento global
como si a alguien le importara)

y después vuelvo a preguntar por sus almas
atadas por la bruma y la arena
y por ojivas de materia pensativa
crepuscular

entonces vuelvo a maldecir sus almas
con palabras frágiles
vacías
incomprensibles
erradas
(pero no como herrarían
los caballos de la melancolía)

el error es mío
por preguntar 

la primera
la segunda
y la última vez que me dejan

el error es mío
por hablar con las personas equivocadas

debería hablar con el sistema circulatorio
de ésta ciudad.



ELT.