jueves, 27 de mayo de 2010

Soberbia

SOBERBIA

Te pedí un instante,
uno solo,
ni siquiera uno profundo
(aunque yo quería toda la eternidad
así fuese de costado);
pero no hubo velocidad, ni tiempo.

Te pedí un puñado de luz,
al ritmo blanco de tu cuerpo
(aunque yo quería
poner mi boca
en tu fuego santo);
pero no hubo más que ceguera y frío.

Te pedí una sencilla palabra,
para no arrasar con el mundo
(aunque yo quería nacer un cielo nuevo
de nuestros escombros);
pero solamente hubo ángeles desgarrados.

Qué vano es tender la mano hacia la nada,
si no hay alma, ni esperanza,
que inútil es el sentimiento
entintado de púrpura
porque su mugre dorada
también sangra.

Qué Soberbia más dura,
más helada,
más desesperante,
más metálica
la del silencio,
la de la pequeña distancia
que es insalvable para el alma.




Enrique López T.
P.S. Te amo aún en contra de ti misma... de mí mismo.

martes, 25 de mayo de 2010

Deseo (I)

Pocos corazones,
bien entrenados en la fe de los antiguos bardos,
podrán creer:
¡¡¡¡cuánto! y de qué estilo, y de qué latido,
y de qué manera! te he extrañado!!

... todos estos días
(los pasados heridos,
los presentes colgados,
y los venideros batallando en sus horas de largos pasillos...
sin futuro conocido en los ojos).

Pero esos mismos corazones mal entrenados en la fe
del Dios Verdadero,
ignoran el buensentido deste enamorado

y su sangre bien cimentada en el aire,
y su memoria que busca entre la lluvia
el aroma del fuego de la mujer
que más amo en el universo de partículas;

en suma no saben

la terca manera en que te amo,
desde mi primer pensamiento del día,
hasta el último suspiro de cansancio,
y entre el pecho como una estocada

la desgracia no te aparta
ni un milímetro, ni una galaxia...
de mi piedra pasionaria
que muele y muele el trigo de tu evocación de luna,
para el pan de mi concupiscencia.

Ah! mujer! de mis anhelos
no sabes en verdad,

cuánto te he extrañado en mi sangre,
en mi cama
y en mi verso.



Enrique López T.

sábado, 22 de mayo de 2010

Ven

Ven,
ven siempre,
a embellecer mis sueños.
Desde el país de la luz vienes ungida de besos...
que te daré.

Por el camino de las esquinas cerradas,
atravesando edades y lluvia,
te aproximas a mí,
desnuda y eternamente nueva

tienes ángeles en la mirada,
traes sabor de junio en las mejillas
y tu boca canta en mi boca.

Ven,
ven siempre,
a embellecer mis sueños.
Desde el país de la luz vienes ungida de amor...
que te daré.


Enrique López T.

Foto (cc): Flannel

sábado, 15 de mayo de 2010

Lo sabrás

Hoy cuando llegues a tu destino...
sabrás que te amo.

Lo sabrás
porque la luz correrá más rápido entre tus labios,
haciendo de ellos
la única fruta que del paraíso quiero...

Lo sabrás
porque el viento de la noche será limpio
y fragante
como pocas cosas en este mundo...


Lo sabrás
de pura corazonada:
al decirte al oído
que mi amor
es más grande que tu olvido...


Lo sabrás
porque el beso que dejé en tu mano
madurará en tu corazón

y te cubrirá toda entera,
haciéndote más cercana a mis manos
y más dulce a mis latidos.

Sentirás que te amo...
lo sabrás sin explicación,
sin lógica alguna,

solamente sabrás
que soy ese destino.




Enrique López T.

viernes, 14 de mayo de 2010

Yo no vi el mar...

YO NO VI EL MAR

"... no es agua ni arena la orilla del mar..."
José Gorostiza.

Yo no vi el mar, lo escuchaba... y pensaba en ti...
¿Cómo es tu cuerpo mujer?
¿Dónde comienza?
¿En la comisura de mi corazón
o en el silencio de tu sexo
que no espera?
Yo no vi el mar, no sé si era rojo
o azul, o o transparente.
¿Cómo son tus piernas
que van subiendo al cielo
a tramos de deseo?
El cielo anida sobre húmedas flores,
y canta una canción antigua.

Imaginarte es un dolor
que estremece la tierra,
pues eres el cristal
que el relámpago siembra en la arena.

Yo no vi el mar,
no conozco su curvatura trágica
ni su costado,
ni su costilla de mi costilla.
Pero ¿Cómo serán tus redondas suavidades?
¿Una forma sagrada de desenfreno
¿Una forma particular de locura?
¿O el paraíso eterno aquí en la Tierra
como en el cielo?
Yo no vi el mar,
el mar me da igual.
Yo quiero saber...
cómo eres mujer.

Enrique López T.

sábado, 8 de mayo de 2010

OFUNAM I/2-3

Uno puede estar en contra de los clásicos dentro de la clásica, pero no se puede negar que obras como el Capricho italiano Op. 43 y la Obertura 1812, ambas de Tchaikovsky son grandes puertas de entrada hacia ésta "otra música". Y uno se siente muy bien al oírlas como la primera vez hace muchos años.

Alun Francis director artístico de la OFUNAM ha trascendido su "natural seriedad" para entregarse al aplauso feliz y sincero de toda la Sala Neza al pedir "otra vez, otra vez" y de nuevo el estrépito de la 1812 se escuchó en sus acordes finales. Alegría por todos lados, ese 18 de abril de 2010.

Mención aparte y llevándose las palmas el grupo de percusionistas: Abel Benítez, Valentín García, Francisco Sánchez y Javier Pérez.

Lo dicho, un domingo feliz.

Enrique López T.

martes, 4 de mayo de 2010

OFUNAM I/1

La Sinfonía No.1 en Mi mayor de Hans Rott tiene lo mejor de Mahler pero con un espíritu más "feliz" (igual que su scherzo), posee una amplitud de orquesta formidable y motivos suficientes para creer de nuevo en lo expresivo, la música toma posesión de ti y sale de tu alma.
Mención de honor para Elizabeth Segura y su corno claro y vivo, llenando las estancias de esa alma. Por ello el Domingo 18 de abril fue un día enorme y feliz.