sábado, 27 de marzo de 2010

(Des)Memoria: Godard, cine y futbol.

Miro el agua y revivo éste apunte. El agua me lleva a una imagen de Jean-Luc Godard junto a una alberca, mirando sin mira, siempre fumando, y tomando algo refrescante.

Godard y la frescura me remiten a una de sus películas "Notre musique", ahora la memoria me juega una apuesta: en realidad he visto esto o no, no lo recuerdo, pero en esa película creo que hay una evocación al "Partido del Siglo", lo que tengo bien claro, más por el conocimiento que por el recuerdo es que sucedió en Wembley, en noviembre de 1953, y en el cual el Magnífico Magyars o el Equipo de Oro, es decir Hungría venció 6 - 3 a Inglaterra.

Y ahora recuerdo, aunque no precisamente con mis ojos o mi vivencia:Por Hungría a "el galopante mayor"... el hermanito Puskas, al portero Grosics, a "el sultán" Czibor, a "el revolucionario hacedor del juego" Hidegkuti, a "el diputado" Bozsik... a Kocsis "la testa de oro". Y del otro lado vagamente a Wrigth y a Matthews.

Espero que en el mundial venidero algún caballo negro juegue como esa Hungría, ese equipo de oro de Puskas, o como el Ajax-Holanda de Cruyff, todos al ataque, todos a la defensa, todos en una consonancia libre y poderosa, espero que haya alguien así, que yo lo vea, lo recuerde y que en alguna película se cite con la alegría necesaria.

Enrique López T.

viernes, 19 de marzo de 2010

Quizá sea imposible

Combatiente: ...quizá sea imposible...

Hoy y en otros días, te encontrarás en la última noche en la Ciudad...
que tanto te dio, que tanto te quito... en una justicia dolorosa,
como todas.


Siempre vivirás esta última noche en la Ciudad amando hasta el fondo todo de ella, incluso, la dolorosa piedra donde encontraste tu sabiduría... en estos y aquellos descomunales golpes (que estás dando y recibiendo todavía),
sin misericordia, y que abrieron tu cara y tu corazón
a la realidad eterna.

Siendo el final... mantendrás en tu masa y en tus ojos (no en tu memoria, sino en tu carne y tu mirada):
las calles y la sangre (de mañana) que dejaste en cada esquina...
germinando hazañas irrepetibles en tus heridas frescas,
y escupiendo la ingrata y áspera soledad de la derrota.

Y es que en ésta Ciudad que de noche siempre estás dejando,
lo conociste todo y lo estarás conociendo
por su fe más violenta...

y otra vez te dolerán las manos por haber golpeado una cadera
o una frente hueca,
pero también se alegrarán tus puños
y tus nudillos al paladear (ayer y mañana)
el crujido de una nariz o de una costilla blandísima.


De nuevo tus pasos, opondrán el pecho a la la balística,
que te dirá entre nudos de sangre y tierra
"quédate otra noche y pelea"
,
pero tu cadáver... tal vez se oponga,
diciendo que esto quizá...
quizá sea imposible...

los muertos no reviven todos los días.



Enrique López T.



sábado, 13 de marzo de 2010

Epistolario: Fragmento

Correspondencia: Sudáfrica.

[…] Pero éstos pensamientos ilustres no son para el domingo,
ahora uno debe pensar seriamente y a rastras
en el fútbol que reprende al alma,
uno debe exequiar ese destino flexible y de acero,
porque solamente la derrota
te sacará de tu conformismo mañana en el trabajo,
y podrá extirparte la resignación triste de tu vida…

porque si la victoria te sonríe aún de espaldas,
a través de un espejo vano,
te sentirás como si tu mismo hubieras ganado
el partido o la copa, con gol de último minuto,
y entonces nadie, nadie, podrá sacarte de tu ensueño,
eternizando tu miseria cotidiana;

por el contrario si auscultas la derrota
tal vez te nazcan arrojos y esfuerzos inéditos,
para que con lágrimas de ira en los ojos,
juegues mejor en la vida
que aquellos profesionales onerosos
que arruinaron tu quiniela
y la posibilidad de ir al Mundial de Sudáfrica […]



Enrique López T.