sábado, 24 de octubre de 2009

Postales de una ciudad sin mar

Finalmente las calles acabaron con la ciudad.

Días y días, van y vienen,
siempre días de siempre.

Y en esta ciudad exasperante
los perros del alba
atacan a las esquinas.

Se aperra mi alma con la tuya,
porque lo que más temes
siempre se cumple.

Así se quiere:
trabajosamente:
más con lo que falta,
que con lo que se debe.

Ciudad con aguacero,
obscura y tibia,
te recuerdo entre los maizales
del relámpago.

Recuerdo también que
en otra vida, 

tuve un aguacero:
un modelo 1979,
con sus ojos negros
y sus molduras originales
pero lo perdí en la casa de empeño,

porque en esta ciudad sin puerto
todo se pierde en el recuerdo.




E.L.T.

sábado, 17 de octubre de 2009

The Hustler

La Muerte: así de (tan) grande
que ni cabe
en el error
de su propia estregadura.

Quién sabe si cabrá en ti,
quién sabe si se arrastra
por tu alma tendida,
o si navega la sal huérfana
de tu mirada.

En todo caso y al porvenir
¿Quién sabe más de ti,
(en ti),
que tu Muerte?

Esa misma que has empollado
por años bisiestos,
guardarropas
y temporadas enteras
de televisión secreta,

esa Muerte descolgándose
y aún enamorada,
y no nacida,
y paciente
y absurda.

Yo hago mi esfuerzo también
por comprenderte:
orgullosa de ti y sólida
pluscuamperfecta,
de bulla y melancolía,
pues aún
me sabe a domingo
tu cuerpo dormido...
y es de abril tu desnudez ligera
tras el desayuno...

Pero las mañanas de cruda metálica:
ya no nos pertenecen,
finalmente, lo he sabido siempre:
tu alma no te contiene:
somos agua,
marchita agua de los alambiques.


Enrique López T.

sábado, 3 de octubre de 2009

El problema del doble en Blade Runner y Gattaca

EL PROBLEMA DEL DOBLE A PROPÓSITO DE UN TEXTO SOBRE EL FALSO-POSITIVO EN BLADE RUNNER Y GATTACA DE NAIEF YEHYA.

En “El estado falso–positivo como subversión Blade Runner y Gattaca, distopías de control y segregación” el pensador Naief Yehya hace una notabilísima reflexión, que va desde las bases y avances de la biométrica hasta la disidencia enclavada en sistemas sociales duros; usando (como auténtica manivela) dos películas sobresalientes, Blade Runner y Gattaca, por las muchas lecturas que ofrece sobre nuestro futuro y presente. En este texto, me permito hacer una pequeña reflexión general sobre un problema que subyace en el ángulo abordado por Yehya y que sobra decirlo, recomiendo ampliamente.

El tema del falso–positivo, es decir, la conclusión de que una entidad tiene una condición (incluyendo una enfermedad) cuando es falso, abre la puerta al “problema del doble”. Ya que el falso–positivo permite la duplicación y suplantación de un ser, por otro, mediante la “burla” de las medidas de seguridad en las que se funda, a saber dimensiones irrepetibles del cuerpo.



Así, el “problema del doble” cuestiona la unicidad misma del ser, unicidad en la que se basa la biometría. No se trata del vividor que quiere acceder gratuitamente a otra calidad de vida (como el Tom Reapley de Patricia Highsmith) sino es el acceso a la existencia no como cual, sino como tal: por un lado la realización vital de Vincent Freeman que quiere ser explorador del espacio en una misión; y por el otro la búsqueda de Roy Batty y sus compañeros por vivir, más.


Al dirigirse a la efectividad de la biometría, la ciencia–ficción atañida, nos reta una vez más a indagar ¿qué es lo que hace que yo sea yo? y más aún ¿qué es lo que hace que el humano sea humano? Estamos frente problemas filosóficos de primera línea.
En Gattaca tenemos al doble como duplicación de una persona, de un válido (Jerome Eugene Morrow) que ha quedado paralítico, por un in–válido (Vincent Freeman, hecho a la antigüita ), no es que Jerome le transmita su “ser” a Vincent, sino que falsearán las pruebas de identificación, reafirmando la vieja idea, la vieja realidad que todo sistema es jaqueable.

En Blade Runner tenemos al doble como réplica: no de “un” ser humano, sino de “el” ser humano: el replicante, un androide más humano que los humanos es la otredad radical (máxime cuando la noción de Dios se ha desterrado). Como afirma Phillip K. Dick el androide es creado para “engañarnos cruelmente”, combinaría así el autómata y genio maligno de Descartes. Pero el Nexus 6 no quiere ser un ser humano, se sabe mejor, desea solamente su persistencia. Rachel que ha sido “programada” al darse cuenta de su verdadera condición entra en crisis, pues han cuestionado su propia identidad, la identidad que ha creído suya.

De este modo, el doble resulta una entidad paradójica, “es” y a la vez “no–es”. Aún el falso–positivo, es decir, lo no–verdadero es real, da realidad porque la altera, basta con un mínimo de realidad en el plano de lo real, pues puede ser que, lo real sea distinto de lo verdadero.

Un detalle muy interesante es que el propio Jerome y el médico que aplica los exámenes de
comprobación médica(y que se identifica con Vincent al tener una situación similar con su hijo) y por su parte Gaff (que deja pasar que Deckard no elimine a Rachel), ayudan a los dobles, operando una traición hacia el mismo sistema que estructuran, pero con el cual no están muy de acuerdo, digamos que los pertenecientes ayudan a los disidentes, o que la disidencia aparece a la menor oportunidad.

¿Por qué es tan peligroso el disidente? Porque, especialmente en Gattaca, todo sistema basado en la unicidad del individuo para su control y que es expuesto a la duplicación deja de ser confiable y más aún creíble, trastoca el orden.


Entonces, la biometría ¿distingue lo real del ser para medirlo, o solamente percibe la apariencia sensible de su realidad? Al menos algo se le escapa, será entonces que lo real efectivamente es incognoscible, al menos en totalidad y plenitud, o bien, que lo real es en sí una simulación.


En cualquier caso, el “doble” mediante el falso–positivo, demuestra que la biometría no es del todo confiable, ya que tal vez se dirige a algo que no puede ser cuantificado, medido, pesado, algo inscrito en el movimiento más que en las dimensiones, el alma... el alma que conlleva y resuelve con movimiento, el principio de contradicción humana. Yeyha lo ha citado mejor “no hay un gen para el espíritu humano”... me uno a él sin romanticismos vanos, y preguntó lo mismo que Octavio Paz a propósito de este nudo: si el alma no existe... qué ponemos en su lugar.

Enrique López T.