sábado, 19 de septiembre de 2009

¿Quién ha encendido la lluvia?


¿Quién ha encendido la lluvia,
que nadie puede pasar al otro lado
sin brazadas de cerrojo
y sin espanto?

Por otro lado,
mis pasos recorren y navegan...
no hay sendero en el mar
más amplio que el día
y sus puertas solares
acordes al vértigo,

excepto la noche...
y sus querencias lentas
de tormenta y naufragio,

estamos todos perdidos,
pero todos encontrados.

¿Quién ha encendido la lluvia
que los sentimientos rompen los diques,
y las emociones levantan aguaceros?

Regresará la lluvia
a ocupar
sus márgenes aéreos,
a serpentear la destrucción,
a retoñar nuestra vida...
a bordear tus labios,
y a de(s)velar tu cuerpo.



Enrique López T.
Fotografía: "Rain4" (cc) megyarsh@hotmail.com

sábado, 12 de septiembre de 2009

Un presentimiento


Hoy tienes un presentimiento fuerte,

marrullero,
tiradientes,

sabes que todas las noches son tóxicas
junto al amor,
pero también lejos del amor,
pero tu presentimiento ya amó y fue amado,
es otra cosa...

sabes que la insistencia es una afán desquiciado
por no dejar morir la esperanza,
pero este presentimiento ya aplicó
todas las maniobras de resucitación,
es otra cosa...

sabes que el decir siempre y jamás y mañana
evita que el fin del mundo suceda hoy,
pero este presentimiento ya abrió
la puerta a los finales de telenovela,
es otra cosa...

es como un cielo todo lleno de bombarderos,
lluvias naufragando cada esquina,
gorriones acechando desde adentro,
es como cuando el espejo que te dice
que ya no regresará tu reflejo,

es el advenimiento de algo veloz y estático
es un día entre el viernes y el sábado,
una bala en la cabeza que te deja intranquilo...

eso es...

la intranquilidad
de los hechos consumados.


Enrique López T.

Fotografía: "Think Bubbles" Acupa (cc)

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Eterna


La tarde en que me fui era igual a ésta:
fermentada en sus cimientos y frondosa,
clausurada por temperamento,
dilatada... y, posiblemente eterna.

El que nos dice "adiós" o "hasta luego"
o "ya nunca nos veremos"
en el imposible de los siempres:
por siempre se estará yendo:

tal es mi infortunio,
y mi delito,
mi pena y mi condena
menos bíblica que imperecedera
para mi alma que la está viendo.

Por eso esa tarde oleaginosa y ausente,
colgada de la lengua,
disparatada y a ratos lluviosa
es eterna...
y continúa
antes que la sangre caiga en el cemento,
antes que se lo acaben todo
y se coman la luna de perros,
antes de que emigren
las desconocidas golondrinas
extintas en los cielos de mayo,
antes,

antes de que la eternidad nos sorprenda
sin el adiós en los labios.



Enrique López T.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Gran escape...


Las vivencias, el cansancio, la cama,
lo femenino de espaladas,
un gran puerto de espejos...
todo junto en la misma actitud,
el mismo nervio aplacado,

todo vuelto un capricho de la carne
(cumplido, sin atenuantes, ni heroísmos),

todo un festín pagano
(dirían los padres fundadores
sabiéndolo de primera mano)...

y la tarde se engríe.

¡Qué ganas de no estar enamorado!

¡Qué ganas de no tener corazón
y escaparse por el hueco del silencio!

Todo lo he dejado aquí,
por tanto ya no estoy aquí,
sólo mis ruinas, mis cedazos,
una tristeza feliz sin piel, ni ojos,

pero quién puede soportar
toda la felicidad del mundo.


Por eso y no por ingratitud
o aversión al sentimiento,
quisiera de buena fe,
ir a repartir este vacío constitutivo
en la ciudad que reclama mis pasos,
ir caminando
y encontrarme con el presagio,
con el combate,
con el sentido.

Pero me quedo aquí,
pertrechado aquí
en "mi sitio de amor que he guardado"
entreteniendo mi corazón
con el recuerdo del cuerpo,
con la fineza batiente de tu costado.



Enrique López T.